Hace 3 horas
Una técnica de visionado de espermatozoides a 8.000 aumentos mejora las posibilidades de embarazo
El nuevo método permite descartar "defectos morfológicos" que hasta ahora no era posible observar.
El visionado de espermatozoides a 8.000 aumentos, mediante una nueva técnica llamada IMSI, descarta "defectos morfológicos" que antes no era posible observar, lo que permite mejorar las posibilidades de embarazo de parejas en tratamiento de infertilidad, según ha informado el Instituto Marqués de Barcelona.
El tradicional visionado a 400 aumentos no permite ver los espermatozoides en detalle, lo que originaba que algunas parejas con pruebas de estudio del semen positivas no pudieran quedarse embarazadas.
La nueva técnica permitió que de 41 parejas tratadas en el Instituto, con intentos previos de fecundación in vitro y años de esterilidad, 17 quedaron embarazadas (un 41,4%), con una tasa de aborto del 2,4%. Habitualmente, la tasa de aborto tras este proceso llega al 20,3%, según datos de la Sociedad Española de Fertilidad.
Los datos, que se presentaron durante el congreso de dicha sociedad, que se celebro en Valencia, reflejan que una mejor selección de los espermatozoides mejora las tasas de embarazo.
En el marco del congreso, el Instituto también presentará los datos de una encuesta elaborada entre 600 varones de 37 países que acudieron al centro, según la cual el 84% de los mismos afirma que donarían su semen congelado a la pareja en caso de muerte.
Por contra, si la mujer ya tiene algún hijo de una relación anterior, el 31% de los mismos preferiría que se destruyera la muestra. El hecho de estar casado o de que ambos ya tengan un hijo afecta a la decisión de qué hacer con el semen en la misma medida.
Metformina frente a la obesidad en adolescentes
Un estudio ha comparado los efectos sobre el índice de masa corporal del antidiabético oral frente a placebo.
El antidiabético oral metformina podría ayudar a combatir la obesidad en adolescentes, según un estudio de la Universidad de Stanford y el Hospital Infantil Lucile S. Packard (Estados Unidos) que se publica en “Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine”.
El trabajo muestra que la metformina XR, de liberación extendida, utilizada para tratar la diabetes tipo 2, parece causar una pequeña disminución en el índice de masa corporal (IMC) en los adolescentes obesos no diabéticos cuando se combina con un cambio programado en el estilo de vida.
La obesidad en adolescentes está asociada a la diabetes tipo 2, hipertensión y alto riesgo de obesidad adulta y enfermedad cardiovascular. El hidrocloruro de metformina suele utilizarse para tratar la obesidad en los adolescentes no diabéticos, pero no existen suficientes datos para confirmar su eficacia como tratamiento de la obesidad.
Los autores, dirigidos por Darrell M. Wilson, asignaron de forma aleatoria a 77 adolescentes obesos de entre 13 y 18 años a un programa de actividad física y dieta y una dosis diaria de metformina XR (2.000 miligramos) o placebo durante 48 semanas. Los participantes fueron controlados durante 48 semanas adicionales.
Según los resultados, la metformina XR tuvo un pequeño, pero significativo, impacto sobre el IMC durante las 52 semanas iniciales del estudio. El IMC medio aumentó alrededor del 0,2 en el grupo placebo y disminuyó en 0,9 en el de metformina XR. Los investigadores señalan que la diferencia entre los grupos se mantuvo entre 12 y 24 semanas después del cese del estudio. Después, el IMC medio del grupo que había recibido metformina aumentó hacia los valores del grupo control.
Los autores concluyen que la metformina podría tener un papel en el tratamiento de la obesidad adolescente y que se necesitan estudios a largo plazo para definir los efectos del tratamiento sobre el riesgo de enfermedades asociadas a la obesidad en esta población.
Diabetes en embarazadas, obesidad y malformaciones congénitas del futuro hijo
Una nueva investigación sugiere que el riesgo de tener un bebé con defectos congénitos podría ser mayor en las mujeres diabéticas que con obesidad.
Algunos estudios sugirieron que las mujeres obesas tienen un alto riesgo de tener un hijo con malformaciones congénitas. Sin embargo, una nueva investigación, publicada en la revista Obstetrics & Gynecology, demuestra que la diabetes es responsable de esa relación, por lo menos parcialmente.
Los estudios que analizaron si la obesidad eleva la posibilidad de desarrollar malformaciones congénitas, como espina bífida, paladar hendido y defectos cardíacos, llegaron a conclusiones contradictorias. La pregunta que se plantea es saber si el problema se trata de la obesidad en sí misma o de otros factores asociados.
Una gran cantidad de estudios asociaron la diabetes tipo 2, un trastorno relacionado con la obesidad, con un mayor riesgo de malformaciones en el feto. El nuevo estudio, realizado entre 42.000 mujeres que tuvieron un hijo entre 1991 y el 2004, no halló una relación entre la obesidad materna y el riesgo de malformaciones graves. Sin embargo, el equipo sí encontró una asociación con la diabetes.
Antes del embarazo, las mujeres diabéticas tenían casi cuatro veces más riesgo de tener un bebé con un defecto congénito que las mujeres sin la enfermedad, aunque los nuevos resultados no indican que las diabéticas tengan siempre esa complicación.
La gran mayoría de los bebés en el estudio nació sin defectos congénitos y la tasa de anormalidades graves fue menor al 1% en todas las participantes. "Sabíamos que las mujeres con diabetes pregestacional tienen una tasa más baja de anormalidades congénitas con un mejor control del azúcar en sangre antes de la concepción y durante la gestación", señaló el Dr. Joseph R. Biggio Jr., autor principal del estudio.
En el 2007, un estudio estimó el riesgo absoluto de malformaciones congénitas según los niveles de hemoglobina glucosilada (HbA1c) al momento de la concepción. Los resultados mostraron que las mujeres con una medida por debajo del 7% (lo recomendado para los diabéticos) tenían de un 2% a un 3% de posibilidad de tener un bebé con una malformación. Ese riesgo subía al 6% en las mujeres con HbA1c del 9% y así sucesivamente.
Según esas evidencias, las diabéticas que quieren quedar embarazadas deberían tratar de optimizar el control del azúcar en sangre, indicó el Dr. Biggio, director de la División de Medicina Materno-fetal de la University of Alabama (Estados Unidos).
Para el estudio, el equipo analizó datos de 41.902 mujeres que habían tenido un bebé entre 1991 y el 2004, de las cuales la mayoría vivían en la ciudad y eran afroamericanas. Cuando los investigadores separaron los datos en tres períodos de cinco años, hallaron que la obesidad y la diabetes maternas y los defectos congénitos crecían en el tiempo.
Entre 1991 y 1994, el 0,4% de los bebés nació con una anormalidad congénita grave, como defectos en el corazón, la columna, el cerebro, los pulmones o el sistema digestivo. Esa tasa pasó al 0,8% entre el 2000 y el 2004. Al mismo tiempo, la prevalencia de la obesidad aumentó del 29% al 41%, mientras que la diabetes pregestacional pasó del 1% al 3% de todas las participantes. Finalmente, entre las mujeres obesas y diabéticas en el período 2000-2004, la diabetes fue responsable de tres cuartos del riesgo de que los bebés desarrollaran malformaciones.
Baja función sexual en la menopausia asociada con educación, ingresos y estado menopáusico
Fuente: Maturitas
Evalúan la baja función sexual y sus factores de riesgo asociados en mujeres pre- y posmenopáusicas con depresión clínicamente significativa. MedWire News: La disminución de la función sexual tiene lugar más comúnmente en las mujeres post- que en las premenopáusicas sin depresión, y los bajos niveles de educación, bajos ingresos familiares, y la menopausia se presentan como factores de riesgo independientes. Fatma Verit (Facultad de Medicina de la Universidad de Harrán, Sanliurfa, Turquía) y colaboradores evaluaron la función sexual de 180 mujeres de 19-60 años de edad sin depresión clínicamente mensurable utilizando el índice de función sexual femenina (FSFI, su acrónimo inglés). Los investigadores hallaron una alta tasa de baja función sexual en las mujeres posmenopáusicas en comparación con las mujeres premenopáusicas (85,9 vs. 47,7 por ciento), y las mujeres posmenopáusicas reportaron puntajes mucho más bajos de deseo, excitación, lubricación, orgasmo, satisfacción, y dolor que las mujeres premenopáusicas (puntajes FSFI = 16,3 vs. 24,8, respectivamente). La baja función sexual se correlacionó positivamente con la edad, el estado menopáusico, la gravidez, la paridad, las tasas de aborto, y el período matrimonial, mientras que la educación y el ingreso familiar se correlacionaron negativamente con la baja función sexual. No obstante, el análisis multivariado mostró que la educación, el ingreso familiar, y el estado menopáusico eran las únicas variables independientes de baja función sexual después de controlar edad, gravidez, paridad, abortos, período matrimonial y estado menopáusico. Los investigadores comentan que la ausencia de una correlación con la edad significa que “es posible que las asociaciones con la edad sean realmente la consecuencia de uno o más de estos otros factores, más que el envejecimiento biológico en sí”.El consumo habitual de alimentos muy calóricos puede generar adicción
Un estudio en un modelo animal demuestra que la ingesta excesiva de este tipo de comida es capaz de desencadenar en el cerebro respuestas similares a la adicción.
Los alimentos altos en calorías pueden ser tan adictivos como el tabaco o las drogas, según un estudio del Instituto de Investigación Scripps, en Jupiter (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista Nature Neuroscience.
Aunque los descubrimientos no pueden transferirse de forma directa a la obesidad humana, el estudio muestra que el consumo excesivo de alimentos altos en calorías puede desencadenar en el cerebro respuestas similares a la adicción y que la comida basura puede convertir a las ratas en comedoras compulsivas en instalaciones de laboratorio.
Los adictos muestran una activación suavizada de los circuitos cerebrales responsables de la recompensa en respuesta a las experiencias que suelen ser positivas.
Los científicos, dirigidos por Paul Kenny, midieron la sensibilidad de las ratas a las experiencias de recompensa. Cuando los investigadores ofrecieron de forma regular a las ratas una opción de alimentos altos en calorías como bacon, salchichas, pastel y chocolate, además de su dieta en pelets habitual -más sana pero menos apetecible-, los animales comieron calorías en exceso y ganaron peso con rapidez.
Su sensibilidad a las recompensas también cayó en picado, tal y como se había demostrado antes en el caso de las drogas adictivas. Esta caída en la respuesta a la recompensa continuó durante al menos dos semanas después de que no se les proporcionaran los alimentos altos en calorías.
Así pues, un adicto real, sea rata o humano, consumirá también de forma compulsiva su droga incluso si es claramente dañina para su salud. Para probar esto, los investigadores entrenaron a las ratas para esperar descargas eléctricas dolorosas en las patas cuando veían una señal de luz.
Aunque las ratas normales dejaban de comer incluso la comida basura más deliciosa cuando la luz se encendía, las ratas obesas acostumbradas a la dieta hipercalórica continuaban comiendo.
Los investigadores también descubrieron menores niveles de un receptor de dopamina específico en las ratas con sobrepeso, tal y como se producía en humanos adictos a las drogas.
La disminución de forma artificial de los niveles de este receptor de la dopamina en otro grupo de ratas aceleró su pérdida de la sensibilidad ante la recompensa cuando se les proporcionó acceso a una dieta con alimentos altamente calóricos.
El número de nuevos casos de infección por el VIH sigue en aumento
El 60% de los contagios se produce por pacientes que desconocen estar infectados.
En nuestro país, uno de cada tres infectados por el virus del sida no sabe que está contagiado, según explicó en rueda de prensa el Dr. Josep Maria Gatell, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas y Sida del Hospital Clínic de Barcelona, y coordinador del Simposio Sida Sitges 2010, celebrado este fin de semana en Castelldefels (Barcelona).
El Dr. Gatell señaló que estos infectados por el VIH no diagnosticados sin, además, los que producen el 60% de las nuevas infecciones.
Tal como señaló este especialista, aunque la mortalidad y el número de nuevos diagnósticos establecidos de sida disminuye en los países desarrollados desde hace tiempo, la incidencia de la infección por el VIH no ha conseguido reducirse y sigue estabilizada e incluso aumentando, a pesar de la existencia de abundante información dirigida a la población sobre las formas de prevenir el contagio y de frecuentes campañas preventivas realizadas desde hace años.
A su juicio, se trata de un problema complejo en el que intervienen múltiples factores. Sin embargo, destacó que “uno de los motivos es que se ha bajado la guardia frente al sida”. A su juicio, “Los éxitos del tratamiento pueden haber comportado que la gente piense, de manera errónea, que no vale la pena molestarse en tomar medidas preventivas”.
Para este experto, si no se consigue reducir la incidencia de la infección por el VIH, la situación puede acabar siendo insostenible. “Con un número creciente de infectados y sabiendo que su esperanza de vida es ahora similar a la de la población general, cada año hay más pacientes activos y en tratamiento. Si la situación no cambia –apunta el Dr. Gatell-, año tras año será mayor la cantidad de recursos necesarios para tratar de controlar este problema. Esto ocurrirá tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo, pues en estos últimos hay cada año al menos tres millones de nuevos casos, hay más personas infectadas que reciben tratamiento antirretroviral y, por lo tanto, una mayor esperanza de vida entre los afectados. Evidentemente, esto disparará la necesidad de recursos”.
Uno de los temas de mayor actualidad tratados en el Simposio, que se celebró con la colaboración de Janssen-Cilag, fue la utilización de monoterapia en lugar de combinaciones de varios antirretrovirales. Dado que hoy día la eficacia de estos fármacos para controlar la infección por el VIH está asumida, la tendencia es buscar medicaciones con menos efectos secundarios que sean mejor toleradas a largo plazo por los pacientes. También se pretende que el tratamiento antirretroviral sea lo más sencillo posible, algo a lo que han contribuido decisivamente los nuevos inhibidores de la proteasa que en determinadas circunstancias se pueden administrar como monoterapia.
“El debate sobre el paso de las terapias combinadas a la monoterapia –explicó el Dr. Gatell- generó controversia al principio porque, en cierto modo, estaba en contra del ‘dogma’ establecido de que la infección por VIH debía tratarse con combinaciones de tres o más fármacos. Sin embargo, actualmente ya se acepta de forma extendida que algunos pacientes seleccionados pueden ser tratados con un solo fármaco”. Los candidatos a recibir monoterapia son aquellos que están recibiendo tratamiento antirretroviral, que responden bien al mismo y que nunca han experimentado fallos terapéuticos previos. “Aunque esto parece una situación ideal, lo cierto es que son muchos los pacientes que cumplen estos requisitos. Entre un 25% y un 50% de los pacientes podrían beneficiarse de la monoterapia”, señaló el Dr. Gatell.
El Dr. Jonathan Schapiro, del National Hemophilia Center, Tel Hashomer Israel, centró su intervención en las resistencias a los antirretrovirales, un preocupante problema que parece haberse estabilizado en el mundo occidental en los últimos años. Para el Dr. Gatell, “si se hacen bien las cosas -que el médico prescriba los fármacos correctos para cada caso y que el paciente cumpla adecuadamente con el tratamiento-, las resistencias a los antirretrovirales no tendrían por qué existir o al menos mantenerse en un nivel bajo”.
Por otro lado, la tuberculosis y la hepatitis C, tuvieron su lugar en la reunión científica, dadas las altas tasas de coinfección existente. Sobre la primera, abordada por el Dr. William Burman, del Denver Public Health Colorado, se indicó que en España la tuberculosis sigue siendo la infección oportunista más frecuente entre los pacientes infectados por el VIH. El Dr. Burman declaró que los tratamientos farmacológicos han avanzado mucho, pero el problema sigue siendo la educación y las "barreras culturales y religiosas" “Además, en algunos países del mundo se han extendido los casos de tuberculosis extremadamente resistente a los fármacos que existen para tratarla –comentó el Dr. Gatell-. Aunque constituyen un problema que no ha afectado aún de forma importante a España, es fundamental la vigilancia para evitar que las resistencias se disparen”.
Por otro lado, recordó que casi el 50% de los pacientes infectados por el VIH están al mismo tiempo coinfectados por el virus de la hepatitis C, ya que ambos patógenos tienen mecanismos de transmisión relativamente comunes. La coinfección comporta una tasa de mortalidad más elevada, de modo que “hoy día mueren más pacientes coinfectados debido a complicaciones relacionadas con el virus de la hepatitis C que por complicaciones asociadas al propio virus del sida”, apuntó el Dr. Gatell. “En el lado positivo de la balanza –añadió- se encuentra el amplio número de fármacos en fases iniciales de investigación que podrían acabar revolucionando el tratamiento de la hepatitis C en el futuro”.
El Simposio Sida Sitges, que en esta ocasión celebró su decimoquinta edición, reunió a prestigiosos expertos que presentaron y debatieron las novedades más recientes en el ámbito del sida.
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