Aclaremos algo: el sexo realmente no es una “necesidad” en la vida; el no tener sexo no va a matarnos, por lo tanto, para los hombres tampoco lo es. Si bien es cierto que el deseo sexual en ellos es más fuerte, no significa que no puedan controlarlo o deban hacerlo por cuestión de vida o muerte.
Más allá de ser una necesidad, se trata de una respuesta natural biológica y física que se basa en la supervivencia de la especie. Sin embargo, para nosotros, los seres humanos, este concepto no se limita a ser una necesidad; también representa una elección de vida para experimentar placer, establecer relaciones con otros individuos y posiblemente un complemento para llevar una vida feliz y sana.
El “fuerte deseo” masculino de tener sexo, tiene su razón de ser biológicamente hablando y, aunque esto quizás refuerce el pensamiento de lo básicos y simples que pueden ser a la hora de tener relaciones, esto, tampoco es del todo cierto.

Una necesidad más “Social” que biológica o física
Si bien es cierto que los hombres se excitan mucho más fácilmente, no significa que ellos piensen en el sexo todo el tiempo o que quieran tener sexo a cada momento y casi con todo lo que se mueve.
Además de ser una necesidad, se trata de una respuesta biológica y física que se fundamenta en la supervivencia de la especie. No obstante, para los humanos, este concepto no solo representa una necesidad; también representa un modo de vida para gozar, establecer vínculos con otros y, potencialmente, un respaldo para llevar una vida alegre y saludable.
Los medios de comunicación, las redes sociales, pero sobre todo la pornografía, muy orientada a los hombres, distorsionan aún más estas creencias erradas e incluso crean en ellos inseguridades y presiones al respecto.
El apetito sexual
La verdad es que todos, tanto hombres como mujeres, sentimos deseo sexual, gracias a estímulos externos.
Los hombres son mucho más visuales, muy físicos; por ello es muy fácil para ellos excitarse; pueden separar fácilmente la parte emocional de las relaciones sexuales.
Además, la testosterona constituye uno de los factores determinantes en este fenómeno. La reproducción de esta hormona en los hombres es más variada que en las mujeres, y su reproducción fluctúa entre niveles altos y bajos durante todo el día, siendo más elevada en las mañanas, dado que el organismo produce esta hormona durante la noche. Por lo tanto, en esencia, la discrepancia en términos de deseo con las mujeres se basa en cómo consiguen excitarse, las variaciones en la generación de testosterona y el hecho de que los hombres se enfocan con facilidad en el acto sexual. Resulta muy sencillo para ellos silenciar sus pensamientos y enfocarse únicamente en disfrutar del momento presente.
Sin embargo, muchos afirman sentirse sexualmente más plenos cuando comparten con una pareja con la que tengan alguna conexión emocional; también sienten inseguridades acerca de satisfacer a sus parejas y de ser rechazados.
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Tener sexo: algunas diferencias entre hombres y mujeres
Tanto los hombres como las mujeres tienen una necesidad biológica de tener sexo, pero hay algunas diferencias en términos de cómo se manifiesta esa necesidad y cómo se ve afectada por factores externos.
En general, los hombres tienden a tener una mayor necesidad de tener sexo que las mujeres. Esto se debe en parte a los niveles más altos de testosterona en los hombres, que están relacionados con una mayor libido. Los hombres también pueden tener más facilidad para excitarse sexualmente y alcanzar el orgasmo en comparación con las mujeres.
Sin embargo, esto no significa que las mujeres no tengan una necesidad de tener sexo. De hecho, la falta de deseo sexual en las mujeres es un problema común que puede afectar su calidad de vida y relaciones íntimas. Además, aunque los hombres pueden tener una mayor necesidad de sexo en términos generales, hay variaciones individuales significativas y algunos hombres pueden tener una libido más baja que algunas mujeres.
Tanto para hombres como para mujeres, la necesidad de tener sexo puede verse afectada por factores externos, como el estrés, la ansiedad y la depresión. Los problemas de salud física también pueden tener un impacto en la libido, así como ciertos medicamentos y sustancias como el alcohol y las drogas.
Es importante tener en cuenta que la necesidad de tener sexo no es igual para todas las personas y que cada individuo tiene sus propias necesidades y deseos sexuales únicos. Al comprender las diferencias y similitudes entre los hombres y las mujeres en términos de necesidades sexuales, podemos trabajar juntos para crear relaciones sexuales saludables y satisfactorias para ambos sexos.